Chic Logo
Sociedad Puebla

Majo Córdova: el arte de poner la mesa y celebrar nuestras tradiciones en Día de Muertos

La table styling, Majo Córdova Diez De Urdanivia nos invita a redescubrir la tradición a través de una mesa que celebra nuestras raíces, los recuerdos y el arte de hacer sentir especiales a quienes amamos.

Tan solo Puebla concentra el 64.9 por ciento de la producción nacional de flor de muerto. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)
Tan solo Puebla concentra el 64.9 por ciento de la producción nacional de flor de muerto. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)
Mariana Velázquez
Mariana Velázquez

En México, sentarse juntos a la mesa es otra forma de amar.   Más que compartir alimentos, una mesa significa el momento de reunirse, contar historias, mantener vivos los recuerdos y crear nuevos. Así, Día de Muertos, una celebración en la que recibimos simbólicamente a quienes ya no están con nosotros y preparamos una ofrenda con todo aquello que les gustaba en vida, representa una oportunidad para gozar, una vez más, lo mejor de la sobremesa aún después de la muerte.

Para esta edición de CHIC, viajamos a un campo de cempasúchil en Cholula, uno de los 23 municipios productores donde las familias trabajan la tierra para cultivar una de las flores más representativas de nuestras tradiciones. Tan solo Puebla concentra el 64.9 por ciento de la producción nacional de flor de muerto, lo que nos recuerda que detrás de cada flor sobre el altar hay cuidado, esfuerzo y orgullo: raíces.

Día de Muertos es una celebración en la que recibimos simbólicamente a quienes ya no están con nosotros. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)
Día de Muertos es una celebración en la que recibimos simbólicamente a quienes ya no están con nosotros. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)

Así, bajo el cielo otoñal, Majo Córdova Diez De Urdanivia, table stylist y fundadora de Eme Jota, montó una mesa inspirada en el pasado prehispánico y el simbolismo del Día de Muertos, una propuesta que reinterpreta los colores, las texturas, los objetos y recuerdos.


Majo, ¿qué significa para ti sentarse alrededor de una mesa?

Para mí, sentarse a la mesa es hacer sentir importante y especial a la gente que invitas. Es algo muy íntimo, porque no a cualquiera lo sientas en tu mesa ni lo invitas a tu casa a comer. No se trata solamente de compartir alimentos deliciosos, sino de crear momentos bonitos, porque los malos llegan solos.

Es apapachar y consentir a tus invitados por todos los medios posibles, con texturas, aromas y sabores que te tomas el tiempo de pensar para hacerlos sentir únicos.


¿Qué tiene una mesa que logra reunir a personas que quizá durante el año no tienen tantas oportunidades de estar juntas?

Sentarse a una mesa es un arte. Involucra buenos modales, ser una persona culta, tener buena plática y sentido del humor. También significa plasmar nuestra personalidad y dejar nuestra esencia en ella.

Se trata de dejar una chispa individual, impregnada en cada detalle, porque todas las ocasiones en las que las personas se reúnen alrededor de una mesa son dignas de festejarse. Hay que celebrar el simple hecho de tomarnos el tiempo para estar juntos.


Tú trabajas con flores, vajillas, textiles, velas y muchísimos detalles. ¿En qué momento un detalle deja de ser decoración y se convierte en una forma de expresar cariño? ¿Poner una mesa también es una forma de decir “te quiero”?

En el instante en que te pones a pensar individualmente en cada invitado: qué le gusta comer, qué alimentos le pican o no, si le gusta alguna flor o si esta le trae un recuerdo bonito. El interés por cada uno de tus comensales hace que una mesa se convierta en un momento especial y no solamente en sentarte a una mesa linda. Poner atención en los detalles y expresar tu cariño y creatividad es lo que hace sentir especiales a las personas que quieres.


¿Crees que nuestros invitados recuerdan realmente cómo estaba puesta una mesa o recuerdan cómo los hicimos sentir alrededor de ella?

Obviamente. Cuando los invitados ven una mesa bonita y diferente, la recuerdan, pero el arte de sentarse a la mesa va mucho más allá de cómo se ve. Hacer sentir bien a los invitados con un detalle diferente para cada uno, una comida rica y una plática increíble es lo que hace que recuerden la experiencia completa.


¿Cuál es el detalle más pequeño que puede transformar por completo una experiencia alrededor de la mesa? ¿Cómo se logra?

Para nosotras no existen los detalles pequeños: todos cuentan. Tomarte el tiempo de pensar individualmente en tus invitados e imaginar cómo transformar una mesa o un evento en una experiencia inolvidable, sin duda, es una manera de hacerlos sentir sumamente especiales. En Eme Jota somos adictos a personalizar absolutamente todo.

Buscamos que cada persona forme parte de la mesa y que se note la importancia que tiene en nuestro corazón. La decoración y un detalle individual nos ayudan a conseguirlo, pero la plática, escuchar a las personas y darles un apapacho también son sumamente importantes para nosotras. Y esto no ocurre únicamente cuando organizas un evento. También está en tomarte el tiempo de arreglarte bonito, procurar que tu casa huela bien y esté limpia, tener los trapos de cocina impecables o poner una velita en el baño. Son detalles que hablan de ti como anfitriona y demuestran la importancia que tienen tus invitados en tu vida.

Buscamos que cada persona forme parte de la mesa y que se note la importancia que tiene en nuestro corazón. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)
Buscamos que cada persona forme parte de la mesa y que se note la importancia que tiene en nuestro corazón. (Fotos: Edgar Tescum @Tescums)

Día de Muertos tiene una estética muy tradicional, con cempasúchil, papel picado, velas y calaveras. ¿Cómo podemos celebrar la tradición sin repetir siempre la misma imagen? ¿Podemos hacer una mesa contemporánea sin que deje de sentirse mexicana?

Día de Muertos es la tradición mexicana que más me gusta. Representa exactamente nuestra manera de celebrar absolutamente todo, hasta la tristeza. Decorar, pensar en qué les gustaba comer a quienes ya no están y prepararnos para recibirlos, personalizando la ofrenda, me parece un acto de amor infinito que está en nuestras raíces.

Me gusta inspirarme en las cosas poco convencionales, en lo “no tan literal”. Pensar en quienes ya no están, pero vienen a visitarnos, puede ser un gran punto de partida para el proceso creativo de una mesa o una ofrenda. Tenemos una cultura exquisita, en todo el esplendor de la palabra, que nos ofrece infinitas posibilidades.

Un alimento, un olor, un color o una textura pueden convertirse en el foco de atención para explotar nuestra creatividad y crear algo diferente, fuera de lo convencional. Podemos inspirarnos en una vela, el barro, la plata, el esplendor de un penacho de plumas, un bordado artesanal o descubrir la magia y el misterio detrás de los objetos que les gustaban a nuestros seres queridos y que, por alguna razón, eran tan importantes para ellos.


¿Qué elemento del Día de Muertos nunca debería perderse, aunque cambien las formas de celebrarlo?

El celebrarlo. Prepararnos para recibir cada año a quienes ya no están, tomarnos el tiempo de recordarlos y honrarlos. Recordar sus gustos y los buenos momentos que compartimos con ellos seguirá haciendo que se sientan especiales durante su visita a nuestras casas. Ponerles la comida que les gustaban, encender velitas y colocar flores son formas de demostrarles que los seguimos teniendo presentes.


En México, incluso la muerte tiene un lugar en la mesa. ¿Qué te parece que nuestros ancestros regresen simbólicamente a compartir con nosotros la comida y los recuerdos?

Personalmente, si me dieran a escoger, jamás habría nacido en otro país ni en otra cultura. ¡Celebramos hasta la muerte! Decoramos, cocinamos, nos vestimos y seguimos haciendo sentir especiales a quienes ya no están.

Nuestra calidez, nuestro humor y la manera en la que sabemos ser anfitriones para seguir consintiendo a quienes nos visitan, aunque ya no estén físicamente, me parecen magia pura. Es una tradición que habla muchísimo de quiénes somos y de cómo entendemos el amor, la familia y la memoria.


Si pudieras invitar a alguien a esta mesa, aunque ya no pueda sentarse físicamente con nosotros, ¿a quién recibirías?

Gracias a Dios, tengo y espero seguir teniendo, la bendición de no haber perdido a familiares ni amigos cercanos. Sin embargo, este año mi perro Carmelo se fue y no existe un solo día en que no lo recuerde.

Estoy lista para recibirlo durante su visita, con absolutamente todo lo que le gustaba: unas salchichas, unas tapitas (cada día escogía una diferente para jugar), su cobijita favorita y hasta tengo grabado el sonido del señor de los elotes y esquites al que tanto le ladraba.

Tengo muy presentes todos esos detalles y quiero que estén en su ofrenda. Para mí, también se trata de eso, de recordar qué hacía feliz a alguien y recibirlo con todo el amor del mundo.


¿Qué aprendiste de tu familia sobre recibir, compartir y hacer sentir bienvenido a alguien? ¿Qué personas te enseñaron que los detalles importan?

Definitivamente, mi mamá, Claudia. Ella me enseñó absolutamente todo lo que sé. Es mi pilar y mi inspiración más grande; no podría admirarla más ni estar más orgullosa de ella. Es la persona más creativa que conozco. Se le ocurren cosas que a mí jamás me pasarían por la cabeza y, en Eme Jota, es la persona más importante, (también en mi vida).

A ella también la educó una de las personas más importantes para mí: mi abuela Cecilia. No conozco a alguien más prudente e inteligente. Siempre sabe qué decir y cómo hacer sentir especiales a las personas cuando están en su casa. Toma en cuenta absolutamente todos los detalles para que sus invitados tengan una experiencia impecable.

Mi tía Cecilia también me inculcó desde chiquita la importancia del orden, la organización, planear con tiempo y anticiparse a los imprevistos. Sin duda, mi tribu de mujeres es mi inspiración. Ellas me han formado tanto en mi vida personal como en mi empresa.

Las tres me enseñaron la importancia de los detalles en la vida, que una buena educación abre mil puertas y que siempre debemos dejar un bonito recuerdo en el corazón de los demás.


¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones aprendieran de esta tradición de sentarse juntos a la mesa?

Estar presentes. Este año, en especial, he aprendido que lo único que tenemos es el hoy. Hay que gozar y disfrutar los momentos que tenemos en las manos, porque no sabemos cuánto tiempo van a durar.

Es una delicia desconectarnos y apagar el cerebro un rato para disfrutar, compartir y saborear el presente, que es lo único que tenemos. Hay que celebrar absolutamente todo y recordar que, incluso dentro de lo malo, siempre podemos rescatar cosas buenas y bonitas. Me gustaría que aprendiéramos a tomarnos la vida con mucho humor y magia, a expresarnos, a ser creativos y a nunca quedarnos con nada por decir. Siempre, siempre, siempre agradecer. Mirar la vida con guapeza, encontrar lo bonito en todo y tener presente que nada es para siempre, pero que justamente eso es lo que hace valioso cada momento. Que no vale la pena sufrir tanto (nada es tan en serio) y nunca perder la frescura ni la capacidad de asombro.

Es una delicia desconectarnos y apagar el cerebro un rato para disfrutar, compartir y saborear el presente, que es lo único que tenemos. (Fotos: Edgar
Es una delicia desconectarnos y apagar el cerebro un rato para disfrutar, compartir y saborear el presente, que es lo único que tenemos. (Fotos: Edgar


CHIC Magazine Logo

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.