Cuidar los riñones no siempre está en el radar cuando pensamos en bienestar, pero estos órganos silenciosos cumplen funciones clave todos los días: filtran toxinas, equilibran líquidos y ayudan a mantener estable la presión arterial.
Por eso, cada vez más especialistas insisten en que la prevención empieza con hábitos simples, especialmente con lo que ponemos en el plato. Investigaciones difundidas por Harvard Medical School han hecho específicamente esto y te contamos lo que dicen.
Las frutas que avala Harvard para prevenir enfermedades renales
Un estudio publicado en The American Journal of Medicine analizó a más de 150 personas con hipertensión y enfermedad renal crónica para entender si una dieta rica en frutas y verduras podía ayudar a proteger la función renal.
Durante el seguimiento, que duró cinco años, los participantes fueron divididos en distintos grupos. Uno de ellos añadió entre dos y cuatro tazas diarias de frutas y verduras a su dieta, mientras que otros recibieron tratamiento médico convencional.
Entre las frutas incluidas en la investigación se encontraban manzanas, albaricoques, naranjas, duraznos, peras, uvas pasas y fresas. Todas ellas comparten algo importante: ayudan a reducir la carga ácida de la dieta, un factor que puede aumentar el estrés en los riñones.
Los resultados fueron claros. Las personas que incorporaron más frutas y verduras no solo mostraron menor daño renal con el paso del tiempo, sino también mejores niveles de presión arterial, colesterol LDL más bajo y un peso corporal más saludable.
Según el internista Howard E. LeWine, editor médico de Harvard Health Publishing, este tipo de alimentación funciona porque ayuda a equilibrar la química del organismo y reduce la presión que los riñones deben soportar al filtrar la sangre.
La fruta que ayuda a prevenir cálculos renales
Si hay una fruta que destaca especialmente cuando se habla de salud renal, es el limón. Investigaciones registradas en la National Library of Medicine han explorado cómo el jugo de limón puede ayudar a prevenir la formación de cálculos renales.
El secreto está en el citrato, una sustancia natural presente en los cítricos que puede reducir la formación de cristales en la orina. Estos cristales son, en muchos casos, el primer paso en la formación de piedras en los riñones.
En un estudio que analizó la llamada “terapia de limonada”, pacientes con niveles bajos de citrato urinario consumieron bebidas a base de limón durante varios meses. Los resultados mostraron que la mayoría experimentó un aumento significativo de citrato en la orina.
Esto es relevante porque niveles más altos de citrato ayudan a impedir que ciertos minerales se unan y formen cálculos renales. Además, durante el periodo del estudio también se observó una reducción en la tasa de formación de nuevas piedras.
Aunque esta estrategia no reemplaza los tratamientos médicos tradicionales, los investigadores consideran que puede ser una alternativa útil para algunas personas, especialmente para quienes no toleran ciertos medicamentos utilizados para prevenir cálculos.
Recomendaciones de Harvard para cuidar los riñones
Más allá de alimentos específicos, los expertos de Harvard señalan que la salud renal depende en gran medida de hábitos cotidianos que ayudan a proteger el sistema cardiovascular y metabólico.
Uno de los factores más importantes es controlar la presión arterial. La hipertensión puede dañar los pequeños vasos sanguíneos que funcionan como filtros dentro del riñón, lo que con el tiempo afecta su capacidad para eliminar desechos.
Mantener niveles estables de azúcar en sangre también es clave. La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica porque el exceso de glucosa daña progresivamente los vasos sanguíneos del órgano.
Los especialistas también recomiendan reducir el consumo de sal, idealmente menos de 2,300 miligramos al día, para evitar la retención de líquidos y el aumento de la presión arterial.
Otros hábitos importantes incluyen mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente y evitar el tabaquismo, ya que fumar afecta la circulación y reduce el flujo de oxígeno hacia los riñones.
La hidratación también juega un papel fundamental. Beber suficiente agua ayuda a los riñones a eliminar toxinas y a mantener el equilibrio de líquidos en el organismo. Incluso alimentos ricos en agua, como frutas y verduras, contribuyen a este proceso.
Finalmente, los especialistas advierten sobre el uso excesivo de analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno o el naproxeno. Consumidos en dosis altas o durante largos periodos, pueden dañar los riñones y agravar problemas existentes.
¿Lo sabías?
Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
