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Lawrence S. Friedman, gastroenterólogo: “la hepatitis C es una de las grandes historias de éxito de la medicina moderna”

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, los medios hacen un llamado a reforzar la detección temprana.

Gastroenterólogo habla sobre la historia de éxito de la hepatitis C (Foto: Freepik)
Gastroenterólogo habla sobre la historia de éxito de la hepatitis C (Foto: Freepik)
Andrea Bouchot
Andrea Bouchot

La hepatitis C sigue siendo una de las enfermedades silenciosas que más preocupa a los especialista, pues aunque hoy existen tratamientos capaces de curarla en la gran mayoría de los pacientes, miles de personas viven con el virus sin saberlo.

Con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, médicos hacen un llamado a reforzar la detección temprana. El diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y complicaciones graves como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

¿Qué es la hepatitis C y cuáles son sus síntomas?

La hepatitis C es una enfermedad causada por el virus de la hepatitis C (VHC), el cual afecta directamente al hígado. Su principal vía de transmisión es el contacto con sangre infectada y, cuando no se detecta a tiempo, puede convertirse en una infección crónica que daña progresivamente este órgano.

Uno de los mayores problemas es que muchas personas no presentan molestias durante los primeros años. El virus puede permanecer activo durante décadas sin provocar señales claras, lo que explica por qué numerosos casos son descubiertos cuando ya existe un daño importante en el hígado.

Para Lawrence S. Friedman, gastroenterólogo de Mass General Brigham, este panorama ha cambiado de forma importante gracias a los avances médicos. "La hepatitis C es una de las grandes historias de éxito de la medicina moderna". Añade que "no solo se puede curar, sino que el tratamiento es sencillo".

Los especialistas explican que existen dos etapas de la enfermedad. La primera es la hepatitis C aguda, que aparece durante los primeros seis meses posteriores al contagio. En algunos pacientes, el organismo logra eliminar el virus por sí solo, pero en otros la infección permanece y evoluciona hacia la hepatitis C crónica.

Cuando la enfermedad se vuelve crónica, el hígado puede desarrollar fibrosis, es decir, cicatrices que con el tiempo afectan su funcionamiento. Si el daño continúa avanzando, aumenta el riesgo de cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer hepático.

Aunque la mayoría de las personas no experimenta síntomas al inicio, cuando estos aparecen suelen incluir cansancio constante o fatiga. También pueden presentarse fiebre, pérdida del apetito, náuseas, vómito y molestias abdominales.

Otros signos de alerta son la orina de color oscuro, heces grisáceas, dolor en las articulaciones y la ictericia, una coloración amarillenta en la piel y en la parte blanca de los ojos que indica una alteración importante del funcionamiento del hígado.

En México, la enfermedad representa un importante desafío sanitario. Se calcula que cientos de miles de personas viven con el virus, mientras que una gran parte todavía no ha sido diagnosticada. Esta situación retrasa el acceso al tratamiento y favorece la aparición de complicaciones que podrían prevenirse.

Hepatitis C: Señales de alerta, pruebas y tratamiento (Foto: Getty)
Hepatitis C: Señales de alerta, pruebas y tratamiento (Foto: Getty)

¿Quién tiene mayor riesgo de hepatitis C?

Si bien cualquier persona puede contraer hepatitis C, existen grupos con mayor probabilidad de exposición al virus. El principal factor de riesgo continúa siendo el contacto directo con sangre infectada.

Entre las situaciones más comunes se encuentran las personas que recibieron transfusiones sanguíneas hace varios años, quienes requieren tratamientos de hemodiálisis o quienes comparten agujas, jeringas u otros objetos utilizados para preparar o inyectar drogas.

También existe un riesgo ocupacional para profesionales de la salud, personal hospitalario y trabajadores de servicios de emergencia o seguridad pública que mantienen contacto frecuente con sangre durante sus actividades laborales.

Otro grupo que requiere vigilancia es el de las personas con sistemas inmunológicos debilitados, ya que pueden ser más vulnerables a distintas infecciones, incluida la hepatitis C.

Los especialistas también consideran como factor de riesgo haber nacido de una madre con hepatitis C, ya que el virus puede transmitirse durante el embarazo o el parto, aunque esto no ocurre en todos los casos.

En el ámbito sexual, el riesgo suele ser bajo, pero puede incrementarse cuando existen múltiples parejas o prácticas que favorecen el contacto con sangre. Asimismo, algunas infecciones de transmisión sexual pueden aumentar la posibilidad de contagio.

Debido a que la enfermedad suele avanzar sin síntomas durante mucho tiempo, los médicos recomiendan que las personas con alguno de estos factores consulten con un profesional de la salud sobre la posibilidad de realizarse pruebas de detección.

Tipos de hepatitis: Cuántos y cuáles son (Foto. Getty Images)
Tipos de hepatitis: Cuántos y cuáles son (Foto. Getty Images)

Tratamiento de la hepatitis C

Hace apenas unas décadas, la hepatitis C era considerada una de las principales causas de enfermedad hepática avanzada y uno de los motivos más frecuentes para requerir un trasplante de hígado. Hoy el panorama es completamente distinto gracias a los nuevos medicamentos antivirales.

"Nos hemos propuesto el objetivo de eliminar la hepatitis C y todos los virus de hepatitis para 2030", señala el doctor Friedman.

Actualmente, el tratamiento consiste en medicamentos orales que suelen administrarse durante periodos de entre ocho y doce semanas. Además de ser más cómodos para los pacientes, presentan pocos efectos secundarios y logran tasas de curación superiores al 95%.

Estos avances han permitido reducir considerablemente el número de personas que desarrollan complicaciones graves relacionadas con la enfermedad.

"La cirrosis causada por la hepatitis C ha sido uno de los motivos más comunes para necesitar un trasplante de hígado", explica el doctor Friedman. "Pero ese número está disminuyendo porque ahora podemos curar la hepatitis C y prevenir la cirrosis. De hecho, incluso podemos revertir la cirrosis en algunos casos".

Aun con estos resultados, el mayor reto sigue siendo identificar a quienes viven con el virus sin saberlo. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento antes de que aparezcan daños irreversibles y mejora notablemente el pronóstico de los pacientes.

Por ello, los especialistas insisten en la importancia de acudir al médico cuando existan factores de riesgo y no posponer las pruebas de detección. Como concluye Friedman: "No tenga miedo de hacerse la prueba ni de recibir tratamiento. Podemos hacer que la hepatitis C sea un problema del pasado".

¿Lo sabías?


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Nota escrita por
Andrea Bouchot
Andrea Bouchot andrea.bouchot@milenio.com

Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.

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