Hace cinco años, Claudio Aluzzi compartía con CHIC Magazine sus sueños y la intención de dedicarse por completo a la actuación. Hoy, ese anhelo se materializa en su presente. Actor, artista visual, guionista y productor, Claudio vuelve con Self Love (2025), un cortometraje en que el Aluzzi además de protagonizarlo, lo coescribió y produjo junto al director Anton Chernonog en Los Ángeles.
La historia sigue a Vinny Caruso, un escritor exitoso que, momentos antes de una entrevista en vivo, se enfrenta literalmente a su propio diálogo interno. Aquí el protagonista se confronta a con esa voz interior que todos hemos escuchado también alguna vez, esa que juzga, exige y pone en duda todo.
Recientemente reconocido como Joven Actor Revelación en el Festival Internacional de Cine Matera en Italia, Claudio reflexiona sobre el duelo, la autoexigencia y la necesidad de cultivar la compasión hacia uno mismo. En esta conversación revisita su evolución creativa y personal, y nos muestra cómo aquello que alguna vez fue solo una visualización hoy se manifiesta frente a la cámara.
Self Love es un proyecto muy personal para ti. ¿En qué momento sentiste la necesidad de contar esta historia? En este corto, Vinny se enfrenta literalmente a su voz interior. ¿Cómo describirías hoy esa voz en ti?
Sí, es un proyecto profundamente personal, no solo para mí, sino para todo el equipo. La necesidad de contar esta historia nació cuando me di cuenta de que la forma en la que me hablaba a mí mismo era muy dura. Pensé: “No permitiría que nadie más me hablara así, entonces ¿por qué se lo permito a esta voz?”. Hoy, después de un proceso largo y consciente, esa voz es mucho más alentadora. A veces sigue apareciendo su lado negativo, pero ahora sé reconocerlo, y eso hace toda la diferencia. El corto aborda el duelo, autoexigencia y compasión.
¿Desde dónde nacen estos conceptos en tu vida personal y como creativo?
Desde hace algunos años sentí una necesidad profunda de entenderme mejor. Eso me llevó a explorar a distintos autores de crecimiento personal: Eckhart Tolle y Michael A. Singer fueron clave en ese camino. A través de ellos comencé a reconocer mi autoexigencia y a preguntarme de dónde venía, para así poder cultivar la compasión hacia mí mismo. Para mí fue fundamental entender que mi valor como persona no depende de mis logros, y que perseguir metas no debería implicar una presión destructiva.
¿Qué te gustaría que el espectador se llevara después de ver Self Love?
Nos gustaría invitar al espectador a cuestionar su voz interior, especialmente esa forma tan dura en la que muchas veces nos hablamos. ¿Es posible silenciarla? ¿O transformarla de enemiga en aliada? ¿Esa voz realmente nos pertenece o es algo que aprendimos? Que cada persona salga con esas preguntas ya es un gran logro.
Adentrémonos a esa voz crítica interna. En muchas personas, esa voz crítica aparece desde muy jóvenes, a veces en la adolescencia. ¿Recuerdas cuándo comenzó a manifestarse en ti?
Sí, me acuerdo perfecto. Tenía siete años y participé en un concurso de dibujo. Mi mamá me ayudó a colorear y terminé ganando un premio. En lugar de sentir alegría, sentí una culpa enorme. Esa fue la primera vez que escuché claramente esa voz diciéndome que no merecía ganar. Creo que muchas veces esa voz comienza a formarse desde la infancia. Como artistas, solemos ser nuestros jueces más duros.
¿Cómo has aprendido a hablarte con más amabilidad?
Ha sido un proceso largo de crecimiento personal. Algo que me ayudó muchísimo fue ponerle nombre a esa voz. Al hacerlo, comencé a percibirla como algo externo, no como mi identidad. Eso facilita ponerle un límite, porque no permitiríamos que alguien más nos hablara de esa manera.
¿Crees que esa voz crítica desaparece o se transforma con el tiempo y la conciencia?
Creo que está en nosotros transformarla. El tiempo por sí solo no cambia nada; lo que importa es qué hacemos con él. Personalmente, creo que esa voz puede convertirse en nuestro mejor aliado. Y cuando está de nuestro lado, realmente nada nos detiene.
¿Qué haces para acallar el ruido externo y escuchar con atención esa voz interna?
Más que escucharla, creo que el verdadero trabajo está en cambiar su narrativa. Esa voz no es nuestra conciencia, viene de un sistema de protección del sistema nervioso. Entender que intenta protegernos nos permite dejar de necesitarla. Muchas veces nos dice que no somos capaces de algo solo para evitar que salgamos de la zona de confort o heridos. Pero justo ahí es donde ocurre el crecimiento, fuera del control. En mi opinión, debemos lograr que esta voz cambie lo que dice y nos aliente a lanzarnos a pesar del miedo.
Ahora vayamos a un recuerdo. Hace cinco años te entrevistamos y uno de los temas que tocamos fue sobre tu deseo de actuar; hoy eres premiado como Joven Actor Revelación por Matera International Film Festival. ¿Cómo miras a ese Claudio del pasado?
¡Wow, qué loco! Lo admiro mucho por haberse atrevido. Fue una decisión completamente fuera de mi zona de confort. Siempre he tenido miedo al fracaso, y como artista visual podía fallar en privado. Podía crear una pieza que no me gustara y simplemente no enseñársela a nadie. En la actuación, en cambio, el fracaso es público desde el primer día. Ahí es donde realmente se aprende. Un gran amigo, Juanca, me impulsó mucho, recordándome siempre que el fracaso solo conduce al crecimiento. Me repetía: “Fail forward”, fracasa hacia adelante.
¿Cómo dialogan hoy tus distintas facetas: actor, artista visual, productor y guionista?
Para mí todo está unido por dos hilos conductores: la observación y el deseo de contar historias. La diferencia entre cada disciplina es la práctica y la técnica, pero todas nacen del mismo impulso creativo y me apasionan profundamente.
¿Qué te dio la actuación que no habías encontrado en otras disciplinas artísticas?
La posibilidad de jugar. Actuar me conectó profundamente con mi niño interior. Para interpretar un personaje tuve que quitarme muchas máscaras, y eso es increíblemente liberador. No había encontrado esa sensación en ninguna otra disciplina, por eso la actuación es tan sanadora para mí.
Siempre has hablado de la importancia de visualizar. ¿Cómo practicas hoy esa visualización en tu vida diaria? ¿Cuál es tu visión para este 2026 que recién comienza?
Sigue siendo parte fundamental de mi filosofía de vida. Creo profundamente en el poder de la gratitud y en agradecer aquello que deseas como si ya fuera una realidad. A través de la meditación y la escritura visualizo mis objetivos con detalle. Lo he visto manifestarse en mi vida una y otra vez. Para mí no hay sueños demasiado grandes en este universo, lo importante es creer y confiar en el proceso.
Finalmente, ¿qué significa hoy para ti el amor propio, más allá del discurso popular?
Creo que muchas veces se confunde el amor propio con el ego. Osho describe el ego como una construcción mental basada en el miedo, la comparación y la necesidad de control y superioridad. El amor propio, en cambio, es un estado de autenticidad, marcado por la aceptación y el cuidado profundo. El ego quiere tener y recibir; el amor propio se centra en ser y dar.
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