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¿Cómo saber si tu perro sufre en silencio? 4 cambios de conducta que son una alarma de dolor articular

El dolor articular en perros no solo afecta a los mayores. Conoce causas, síntomas y tratamientos para mejorar su calidad de vida.

El dolor articular en perros puede aparecer a cualquier edad. Una especialista explica cómo detectarlo y tratarlo a tiempo (IA)
El dolor articular en perros puede aparecer a cualquier edad. Una especialista explica cómo detectarlo y tratarlo a tiempo (IA)
Leslie Anisahi Flores Corona
Leslie Anisahi Flores Corona

El dolor articular en perros es una de las afecciones más comunes, y también más subestimadas dentro de la medicina veterinaria, pero ¿qué es lo que debes saber al respecto?

Muchas veces se confunde con “cosas de la edad” o simples cambios de comportamiento, cuando en realidad se trata de una condición clínica que compromete seriamente la calidad de vida del animal. Para entender mejor este problema, la Dra. Andrea Bernal, Médica Veterinaria de Maka Recetas, explica qué lo provoca, cómo identificarlo a tiempo y qué opciones existen actualmente para ayudar a los perros a vivir con mayor bienestar.

¿Qué es el dolor articular y por qué aparece?

“El dolor articular en perros es una manifestación clínica asociada a la inflamación, degeneración o daño estructural de una o varias articulaciones. Se produce cuando el cartílago articular, el líquido sinovial, los ligamentos o el hueso subcondral se ven afectados, lo que genera fricción, inflamación y limitación del movimiento”, explica la doctora.

Además agrega que este dolor puede ser agudo o crónico y suele impactar de forma directa en la movilidad, el comportamiento y la calidad de vida del animal.

Las causas más frecuentes

Entre las causas más comunes se encuentran la osteoartritis, la displasia de cadera o de codo, lesiones traumáticas como la ruptura del ligamento cruzado craneal, malformaciones congénitas, infecciones articulares y enfermedades inflamatorias inmunomediadas.

“También pueden influir factores como el envejecimiento, la obesidad, el sobreesfuerzo físico y una mala conformación anatómica”, agrega.

¿Solo afecta a perros mayores?

Aunque es más frecuente en perros adultos y geriátricos, generalmente a partir de los 6 o 7 años, no es exclusivo de esta etapa.

La Dra. Bernal aclara que los perros jóvenes también pueden sufrir dolor articular debido a lesiones, crecimiento acelerado, defectos congénitos o actividad física excesiva.

La diferencia principal radica en el origen del problema: en jóvenes suele ser traumático o del desarrollo, mientras que en perros mayores suele ser degenerativo.

Razas con mayor riesgo

Las razas grandes y gigantes como Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, Rottweiler, San Bernardo y Mastín presentan mayor predisposición a displasia de cadera y codo.

En el caso de razas pequeñas como Bulldog francés, Pug y Dachshund, los problemas articulares suelen relacionarse con su conformación corporal.

El dolor articular no responde a una sola causa ni a una sola edad. Comprender su origen es clave para actuar a tiempo y evitar que el problema avance silenciosamente.

¿El frío puede aumentar el dolor articular en perros?

“Aunque el frío no causa directamente enfermedades articulares, sí puede aumentar el dolor y la rigidez en perros con afecciones preexistentes. Las bajas temperaturas pueden aumentar la sensibilidad articular y disminuir la movilidad, especialmente en perros con artrosis”, explica, por lo que lo más recomendable es cuidar a los pacientes con este tipo de problemas de las bajas temperaturas.

A pesar de existir un serio debate entre si los perros deberían usar o no ropa, en estos casos sí es recomendable, en especial si se exponen a temperaturas muy drásticas.

¿La obesidad empeora el dolor articular en perros?

“Sí. La obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes, ya que incrementa la carga mecánica sobre las articulaciones y favorece la inflamación crónica”, explica.

Además agrega que está ampliamente documentado que el control de peso reduce el dolor, mejora la movilidad y retrasa la progresión de la enfermedad articular. 

Lo mejor siempre será mantener una dieta balanceada que se debe consultar con un profesional.

Lesiones que pueden detonar dolor articular a largo plazo en perros

Existen lesiones específicas que, aunque ocurran en un momento puntual, pueden desencadenar dolor articular crónico incluso años después.

La Dra. Andrea Bernal explica que:

“Lesiones como la ruptura del ligamento cruzado craneal, fracturas articulares mal consolidadas y luxaciones pueden generar inestabilidad articular y degeneración progresiva”.

Este tipo de daños alteran la biomecánica normal de la articulación y favorecen el desgaste acelerado de las estructuras internas.

Como consecuencia, el perro puede desarrollar osteoartritis secundaria mucho tiempo después del evento inicial, aun cuando la lesión aparente haber sanado. 

Esto explica por qué algunos perros comienzan a mostrar dolor articular en la edad adulta, sin que exista un problema reciente aparente.

Artritis, artrosis y displasia de cadera: diferencias

Aunque suelen usarse como sinónimos, estos términos no significan lo mismo. 

La especialista aclara que: 

“La artritis es un término general que describe la inflamación articular”. En cambio, “la artrosis u osteoartritis es una enfermedad degenerativa crónica caracterizada por el desgaste del cartílago”, y suele desarrollarse de manera progresiva.

Por su parte:

“La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación coxofemoral que provoca incongruencia articular y favorece la aparición temprana de artrosis”.

Es decir, no se trata solo de inflamación, sino de una condición estructural que predispone al deterioro articular desde edades tempranas.

Las lesiones mal resueltas y las alteraciones estructurales pueden tener consecuencias a largo plazo.

Entender la diferencia entre estos diagnósticos permite identificar mejor el origen del dolor y establecer un manejo adecuado desde etapas tempranas.

Síntomas dolor articular en perros

Uno de los mayores retos del dolor articular es que sus primeras manifestaciones suelen ser sutiles y fáciles de ignorar.

“Los signos tempranos suelen ser sutiles, como menor entusiasmo para jugar, tardanza en levantarse, rigidez matutina o evitar saltar. Estos cambios suelen atribuirse erróneamente al envejecimiento normal”, explica, aunque estas son algunas de las cosas que debes vigilar si sospechas que hay problemas:

Cambios físicos y de comportamiento

Entre los signos tempranos más comunes están la menor disposición para jugar, la tardanza en levantarse, la rigidez matutina o el evitar saltar. Estos cambios suelen atribuirse erróneamente al envejecimiento normal.

A nivel conductual, un perro con dolor articular puede mostrarse irritable, retraído, menos sociable, vocalizar al moverse o incluso cambiar sus patrones de sueño. En algunos casos, evita el contacto físico o reacciona con agresividad al ser manipulado.

Actividad y descanso

Es normal que los perros con dolor articular reduzcan su actividad y duerman más. 

Se trata de una respuesta al dolor crónico, ya que el animal intenta evitar movimientos que le resultan molestos.

¿Los perros con dolor articular deben subir escaleras?

Subir y bajar escaleras suele aumentar el estrés sobre las articulaciones. En casos de dolor moderado o severo, la recomendación es limitar esta actividad y ofrecer alternativas más seguras.

¿Cuándo acudir al veterinario al notar dolor articular en perros?

La Dra. Bernal señala que es importante acudir al veterinario ante cualquier cojera persistente, dolor evidente, cambios de comportamiento o disminución de la movilidad que se prolongue entre 24 y 48 horas, o de forma inmediata si el dolor es intenso.

Detectar las señales a tiempo puede marcar una diferencia enorme en la evolución del problema y en el bienestar general del perro.

¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar problemas articulares?

Para confirmar un problema articular no basta únicamente con observar los síntomas.

La Dra. Andrea Bernal explica que el diagnóstico se basa en una combinación de evaluaciones clínicas y estudios de imagen.

“El diagnóstico incluye examen clínico ortopédico, radiografías, tomografía computarizada, resonancia magnética”, y en ciertos casos específicos, “análisis de líquido sinovial o pruebas genéticas”.

El examen clínico ortopédico permite al veterinario identificar dolor, limitación del movimiento o inestabilidad articular.

A partir de ahí, las radiografías suelen ser el primer estudio de apoyo para evaluar cambios óseos y signos de degeneración.

En situaciones donde se requiere un análisis más detallado de tejidos, estructuras internas o lesiones complejas, pueden utilizarse estudios avanzados como la tomografía computarizada o la resonancia magnética.

En algunos pacientes, especialmente cuando se sospechan procesos inflamatorios específicos o enfermedades hereditarias, el análisis del líquido sinovial o las pruebas genéticas ayudan a precisar el origen del problema y orientar mejor el tratamiento.

Un diagnóstico adecuado es fundamental para establecer un plan de manejo efectivo.

La combinación de evaluación clínica y estudios especializados permite identificar el tipo y la gravedad del problema articular, evitando tratamientos incompletos o tardíos.

Tratamiento del dolor articular en perros

El tratamiento del dolor articular en perros es multimodal y debe adaptarse a cada caso.

El manejo incluye medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, analgésicos, control de peso, fisioterapia, suplementos nutricionales y, en casos específicos, cirugía.

Los medicamentos se indican cuando el dolor afecta directamente la calidad de vida, mientras que terapias como acupuntura, láser o fisioterapia se utilizan como complemento.

Suplementos

Suplementos como la glucosamina y la condroitina pueden ayudar a mejorar la función articular y retrasar la progresión de la artrosis en algunos perros, especialmente con uso continuo. Su efecto es moderado y preventivo, no curativo.

Terapia neural

En cuanto a la terapia neural, la evidencia científica en veterinaria es limitada. Puede emplearse como complemento en ciertos casos, pero no sustituye tratamientos con respaldo clínico sólido.

Fisioterapia, ejercicio y alimentación

La fisioterapia y la hidroterapia han demostrado mejorar la movilidad, reducir el dolor y fortalecer la musculatura sin sobrecargar las articulaciones, siendo especialmente útiles en perros con artrosis o en procesos de rehabilitación.

El ejercicio controlado es fundamental. Se recomiendan caminatas cortas y frecuentes, natación y ejercicios de bajo impacto, evitando actividades explosivas.

“Se recomiendan caminatas cortas y frecuentes, natación y ejercicios de bajo impacto, evitando actividades explosivas o de alto impacto”, agrega.

Dieta

“Una dieta balanceada, con control calórico y enriquecida con omega-3 (EPA y DHA), antioxidantes y proteínas de alta calidad, puede reducir la inflamación y favorecer la salud articular”, indica la veterinaria de Maka Recetas, que sugiere incluir opciones de la marca en el día a día de los perros para reducir la inflamación y favorecer la salud articular, además de incluir glucosamina y condroitina.

¿Los remedios naturales ayudan al dolor articular en perros?

Ingredientes naturales con propiedades antiinflamatorias pueden funcionar como complemento nutricional, pero la evidencia científica en perros es limitada y su uso debe ser siempre supervisado por un veterinario.

El abordaje integral (médico, nutricional y físico) es la clave para que un perro con dolor articular mantenga una buena calidad de vida.

El dolor articular en perros es una condición más común de lo que suele creerse y no debe asumirse como una consecuencia inevitable de la edad.

Puede aparecer en distintas etapas de la vida, tener múltiples causas y manifestarse a través de señales físicas y cambios de comportamiento que con frecuencia pasan desapercibidos.

Como explica la Dra. Andrea Bernal, identificar a tiempo estos signos, acudir al diagnóstico adecuado y optar por un manejo integral que combine tratamiento médico, control de peso, ejercicio controlado, fisioterapia y una alimentación adecuada puede marcar una diferencia significativa en la movilidad y el bienestar del animal.

Atender la salud articular no solo ayuda a aliviar el dolor, sino que permite que los perros mantengan una mejor calidad de vida por más tiempo.

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Leslie Anisahi Flores Corona
Leslie Anisahi Flores Corona leslie.flores@milenio.com

Editora Web Senior en Chic Magazine. Disfruto escribir sobre temas relacionados con celebridades, moda, estilo de vida, salud y belleza.

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